Posteo para hablar del accidente de Castelldefels, pero no para hablar de las causas del accidente, ni de las responsabilidades, ni de los fallecidos, para eso ya está la prensa. Voy a hablar única y exclusivamente, del que a mi parecer, es la mayor víctima: El Maquinista.
Porque parece ser que lo único que importa de esta persona es saber si iba bebido, drogado o si cumplió las normas de seguridad.
A ver, no me toméis por una insensible de mierda, lamento el trágico final de
estos pedazo de irresponsables las 13 (o 14, no lo recuerdo) personas que han muerto y de los heridos. Pero eso no significa que no sienta, también, una rabia descomunal hacia ellos. Y paro aquí, porque dije que no hablaría de las víctimas.
Vengo a hablar del Maquinista, para darle desde este, nuestro humilde basurero, mi APOYO, en mayúsculas, porque aunque no me siento capaz de entender por lo que estará pasando, me puedo hacer una idea.
Tiene que ser horrible ver a un grupo de personas en la vía (o a una sóla, me da igual) y saber que te los vas a cargar, que vas a pasarles por encima y no vas a poder evitarlo (porque, señores/as, para parar un mostrenco de semejantes dimensiones se necesita tiempo y una distancia más que considerable, cosas de las que no siempre se dispone). En definitiva, ha de ser horrible cargar con la muerte de alguien a tus espaldas, sin haber tenido ninguna culpa.
Y ya no sólo me refiero a los accidentes de este tipo. Todos los días hay casos de suicidio, con los que los maquinistas tienen que lidiar, pero de los que nadie habla. Porque lo único que sale en la televisión son esos accidentes en los que lo primero que se hace es follarse la presunción de inocencia del maquinista. Y ojo, que no estoy diciendo que no haya maquinistas que la joden, por irresponsables. Pero es que muy pocos se ponen en su lugar cuando pasa algo así.
En fin, que me cago en los retrasados que cruzan las vías por donde no toca y en los egoístas hijosdeputa que se suicidan tirándose al tren (me parece muy bien que se quieran suicidar, que hagan lo que quieran, pero que no involucren a una persona que no tiene nada que ver, y que tendrá que cargar con ello toda su vida).
Porque no sabéis lo triste que es ver llegar a casa a alguien a quien quieres, con la mirada perdida y vacía mientras llora como un crío, impotente, al contarte que hoy, en el curro, ha matado a una chica joven que se le ha tirado a la vía, y que lo último que ha visto de ella ha sido su cara, sus ojos.